Septiembre no es un corte. Es un cambio de ritmo.
Pero muchas veces lo vivimos como si hubiera un abismo entre el “yo de agosto” y el “yo que vuelve a la rutina”.
Pasan los días y nos repetimos frases como:
“¿Otra vez aquí?”,
“Tengo que volver a empezar”,
“Se me ha ido toda la paz que había ganado”.
Pero… ¿y si lo que duele no es el regreso, sino la falta de coherencia entre lo que somos en vacaciones y lo que somos el resto del año?
Septiembre no es una ruptura, es una transición
Cuando conectamos con los ritmos naturales de la vida, comprendemos que el malestar no llega porque termina el verano. Llega cuando no hemos hecho espacio para integrar lo que ese tiempo nos ha mostrado: descanso, placer, escucha, luz.
El cuerpo sabe que ha cambiado el entorno: las horas de luz se acortan, el aire se vuelve más seco, todo invita a recogerse un poco, a ordenar con suavidad.
Y cuando no atendemos esos cambios y seguimos funcionando como si nada hubiera pasado, se nos desordena la energía: aparece la impaciencia, la inquietud, el desánimo.
Quizás ahora el cuerpo no necesita tanto impulso, sino algo más de tierra.
Quizás no hay que correr a ponerte al día, sino enraizarte de nuevo, paso a paso.
Pequeñas cosas ayudan:
- Volver a horarios estables, aunque flexibles.
- Comer caliente, respirar profundo, moverte con conciencia.
- Acariciar el día con rituales sencillos, como encender una vela o tomar una infusión lentamente.
- Hacer hueco para sentirte, sin juicio.
La mente como relato: lo que nos contamos sobre «volver»
La psicología integradora nos recuerda que la mente narra la vida en forma de historia.
Y si la historia que nos contamos cada septiembre es que empieza el esfuerzo, que todo se termina, que la calma se esfuma… inevitablemente, eso sentiremos.
Pero quizás no sea la rutina lo que pesa.
Quizás lo que cansa es volver a una vida donde no estamos del todo presentes,
donde lo que hacemos no refleja lo que somos.
Y ahí es donde la terapia puede ofrecerte un espacio para reescribir el relato.
¿Y si este año decides no adaptarte al malestar?
La vida no debería doler todos los lunes.
Ni sentirse impostada todos los septiembres.
Cuando lo que haces está alineado con lo que eres,
cuando tu trabajo te permite sentirte viva y no desconectada,
la vuelta no se nota.
Solo cambian las condiciones externas.
Pero si notas que cada septiembre es una cuesta,
si vuelves con más ruido que calma,
si todo en ti quiere quedarse donde estaba en agosto…
Quizás este sea un buen momento para empezar a mirar más dentro.
Y quizás este año no tengas que hacerlo sola.
Empieza el nuevo ciclo en coherencia contigo
En mi espacio de consulta, integro la psicoterapia con herramientas como el yoga terapéutico, la meditación, la escucha corporal y la autorregulación emocional.
Porque sanar no es solo pensar diferente: es sentir diferente, habitarte con verdad y construir una vida que no necesite pausas eternas para ser vivida.
Si quieres que septiembre sea un comienzo desde la calma y no una caída desde el esfuerzo,
estoy aquí para acompañarte.
Psicoterapia integrativa online · Sesiones individuales y espacios grupales.
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