¿Qué papel tiene la regulación emocional?

Muchas familias llegan a consulta convencidas de que su principal problema es que no saben controlar sus emociones.

«Me altero demasiado.»

«Pierdo la paciencia.»

«Acabo gritándole.»

«Después me siento fatal.»

Es comprensible que piensen que la solución consiste en aprender técnicas para tranquilizarse.

Sin embargo, en el Método Dolce® entendemos que la regulación emocional no es el destino. Es una herramienta que permite recuperar la estabilidad, mantener la dirección y ejercer el papel de adulto referente incluso en los momentos más difíciles.

Regularse no significa dejar de sentir

Uno de los errores más frecuentes es creer que regular una emoción consiste en hacerla desaparecer.

No se trata de dejar de sentir enfado, miedo, frustración o tristeza.

Tampoco de aparentar calma cuando por dentro todo está desordenado.

Regularse significa poder sostener esas emociones sin que ellas decidan por nosotros.

La emoción sigue existiendo.

Lo que cambia es quién lleva el volante.

Cuando la emoción ocupa el lugar del adulto

En muchos conflictos familiares no es el adulto quien responde.

Responde el miedo.

Responde la culpa.

Responde la frustración.

Responde el agotamiento.

Y cuando una emoción ocupa el lugar del adulto, la convivencia deja de estar dirigida por un criterio claro y empieza a depender del estado emocional del momento.

Un día reaccionamos con paciencia.

Al siguiente gritamos.

Después cedemos.

Más tarde castigamos.

El niño deja de encontrar una referencia estable porque cada situación recibe una respuesta distinta.

La regulación emocional protege la dirección

En el artículo ¿Qué significa recuperar la dirección? explicábamos que educar requiere tener un criterio claro.

Pero mantener ese criterio resulta muy difícil cuando las emociones nos desbordan.

La regulación emocional actúa como un puente.

No elimina las emociones.

Permite que la dirección siga presente incluso cuando aparecen.

Gracias a ello, el adulto puede seguir respondiendo desde aquello que considera importante y no únicamente desde lo que siente en ese instante.

Sin regulación es difícil convertirse en un adulto referente

En el artículo ¿Qué es un adulto referente? hablábamos de la importancia de ofrecer una presencia segura.

Esa presencia no nace de la perfección.

Nace de la capacidad para volver.

Volver a la calma.

Volver al criterio.

Volver al vínculo.

La regulación emocional hace posible ese regreso.

No porque impida equivocarse, sino porque permite reparar y recuperar el lugar del adulto cuando las emociones nos han alejado de él.

La regulación emocional también se aprende

Muchas personas llegan pensando:

«Yo soy muy impulsiva.»

«Siempre he sido así.»

«No sé controlar mis emociones.»

Desde el Método Dolce® no entendemos la regulación emocional como un rasgo de personalidad.

Es una capacidad que puede desarrollarse.

Igual que aprendemos a comunicarnos, a conducir o a resolver problemas, también podemos aprender a relacionarnos de una forma diferente con nuestras propias emociones.

Ese aprendizaje no ocurre de un día para otro.

Pero transforma profundamente la forma de vivir la convivencia familiar.

Una pieza dentro de un proceso más amplio

La regulación emocional es una herramienta imprescindible, pero no funciona de manera aislada.

Dentro del Método Dolce® forma parte de un proceso mayor.

Primero recuperamos la estabilidad.

Después recuperamos la dirección.

Desde ahí comenzamos a ocupar el lugar de adulto referente.

Y la regulación emocional permite sostener todo ese proceso cuando aparecen los momentos difíciles.

No buscamos eliminar las emociones.

Buscamos que dejen de dirigir la convivencia.

Regularse emocionalmente no significa dejar de sentir.

Significa que, incluso cuando las emociones son intensas, seguimos siendo nosotros quienes decidimos cómo queremos responder.

Porque los niños no necesitan adultos sin emociones.

Necesitan adultos capaces de sostenerlas sin perder el rumbo.

Sigue profundizando en el Método Dolce®

Si este artículo ha despertado tu interés, estos conceptos te ayudarán a comprender mejor los fundamentos del Método Dolce®:

Cada uno de estos artículos desarrolla uno de los pilares del Método Dolce® y forma parte de un mismo recorrido de comprensión. No es necesario leerlos en un orden concreto, aunque juntos permiten entender con mayor profundidad la filosofía y el funcionamiento de esta metodología.

Sobre la autora

Maria Sara Jemmolo es Psicóloga General Sanitaria, especializada en regulación emocional y acompañamiento a familias con hijos de entre 3 y 8 años.

Es la creadora del Método Dolce®, un modelo de intervención centrado en ayudar al adulto a recuperar la estabilidad, la dirección y el papel de referente dentro del sistema familiar.

Su trabajo integra la experiencia clínica con un enfoque relacional orientado a transformar la convivencia desde la regulación emocional del adulto.

→ Conoce más sobre Maria Sara Jemmolo